sábado, 4 de febrero de 2017

SOMETHING ELSE BY THE KINKS




Lo mires por donde lo mires este disco es un absoluta obra de arte. Dentro de él se asientan todos los fundamentos de la englishness más pura; tanto por el brote de rebeldía y luminosidad radiante de un genio precoz como por la sutil ironía de un joven que se ha tragado a un viejo.

Ray Davies es el mejor pintor costumbrista inglés de fin de siglo, muchacho introvertido de la periferia al que le dio la ventolera de componer canciones para tomar el pulso de su generación con tanto atino que lo hizo de todas las pasadas, las presentes y las futuras.

Alter ego inglés de Bob Dylan, junto a él, los dos más grandes compositores de rimas utilizando el lenguaje del común de los mortales pensadas para ser melodías o viceversa y, después, canciones que se conviertan, sin ellos pretenderlo, en pura metafísica del hombre moderno.

Mr. Reporter se apartó rápidamente de la algarabía post-beatle y en contra a las moda en letras y con todo su propósito, recuperó el denostado vodevil de los abuelos y la observación desde el banco de la calle o la ventana del vecindario.

Si ya en el anterior Face To Face se sale de la tabla estableciendo las bases del patrón de la banda por unos cuantos años, lo de Something Else, sinceramente y tras cada escucha, no es normal. Según cumple años gana en sabor y en aromas y ya parece que es imposible concebir la antropología sin su existencia.

Si con ritmo marcial comienza esa inimitable mofa frente al primero de la fila, al que nunca le falta una libra en el bolsillo para su refresco y pastel y del que te revienta ver lo bien que le salen las cosas , un himno mod llamado David Watts, luego viene la triste nostalgia pop de la muerte de un payaso a cargo de brother Dave. Una canción, por cierto, muy del coetáneo Flowers de los Rolling Stones.

Two Sisters con su hermoso clave barroco y una duración de dos minutos y una nada, demuestra que se pueden resumir dos vidas en una perfecta canción pop. En este caso y despistando en femenino, con la descripción de los dos hermanos varones Davies y sus diferentes formas de ser que tantos quebraderos de cabeza y broncas han supuesto para la historia y fundamento de la banda de Muswell Hill. En realidad los celos de la libertad fraterna encapsulados en una gema que nunca dejará de brillar.

Continuar con una bossa nova ala Jobim de la categoría de No Return es algo que dice mucho del gusto del autor. Su middle eight espectacular y su duración como un beso. La letra muy bossa nova también, esa saudade que da el saber que no volverás. Favorita entre favoritas, un milagro en miniatura. Y es que los desafinados también tienen corazón.

Harry Rag y Tin Soldier Man siguen con el dominio del retrato a cuatro trazos-estrofas como forma de canción y se convierten en clásicos de cántico de barra de bar con una sola escucha. Más inglesas no pueden ser, más universales tampoco.

En Situation Vacant se esboza ya la futura retirada a la Village Green y unas líneas melódicas de escalofrío con un homenaje incluido al Dylan ácido del Blonde on Blonde en ese tan órgano groovy del estribillo, acabando en el final de canción más psicodélico de todo el disco. La letra es una pequeña película de errores y complicaciones derivados de la férrea estructura familiar occidental que invita tanto a las complacencias, todo un Mother In Law inglés.

El pequeño y caprichoso Dave firma una de sus obras maestras dentro del cancionero kinky, Love Till The Sun Shines, explosión de seudo psicodelia mod inocente que tanto influyó en los primeros Floyd y que mira de frente a cualquier clásico de los Who o los Small Faces. La sección de ritmo, los injustamente poco laureados Pete Quaife al bajo y Mick Avory a los parches, dan todo el empaque a este número divino.

Pero el hermano mayor, el capo Ray, tiene que demostrar que él también puede dejarnos sin habla con un número moderno, heredero de su a trozos denostado Revolver de los reyes de Liverpool. Lazy Old Sun con su cadencia psicotrópica es un mini sinfonía de 1967.

Afternoon Tea tiene un bajo tan delicioso y es tan Kinks que puede servirme de muestra para demostrar mi amor incondicional por ellos, bellísimas melodías dentro de arquitecturas espartanas al servicio de la canción sencilla, que se pueda cantar pero a la vez admirar. Y esos pa pa pa pa pa pa pa pa...son el delirio.

Funny Face tiene mucho de los Beach Boys o por lo menos hoy se lo veo mezclado con el bravado mod, como los Who y la embriagadora End Of The Season, canción que comienza un subgénero propio de Ray que es generar placer sonoro de la pereza y la contemplación, estableciendo símiles con el tiempo y la naturaleza y el caprichoso devenir de un caprichoso amor.

El broche final lo pone la mejor canción de los Kinks, el himno real de Londres y una de las 5 mejores canciones de los swinging sixties: Waterloo Sunset, donde Terry and July protagonizan la epifanía del mejor voyeur de la historia de la música popular de nuestro tiempo. Explicarla es una tarea imposible, escucharla es un misterio eterno, es como un retiro espiritual dentro del bullicio, un milagro aislado dentro de la competición, una oda a la libertad individual y al disfrute fetichista.

Teniendo en cuenta que quedaron fuera para los eps y singles canciones del calibre de Act Nice & Gentle y Autumn Almanac, entre otras, nos encontramos ante un acontecimiento musical trascendental para el futuro de la música pop británica y mundial. 

El costumbrista Ray Davies con su excepcional banda The Kinks pintó una segunda obra maestra como es Something Else y así abrió la veda para componer a partir de ella la exposición de retratos musicados más impresionante del arte popular del siglo XX. 

God save the Kinks.



viernes, 27 de enero de 2017

SWAMP DOGG WEEKEND 20-21 ENERO - MADRID (CLAMORES) BILBAO (KUTXA BELTZA)





BAILA TUS PROBLEMAS DE LADO

Cuando uno dibujaba con rotuladores de tinta indeleble del chino medias lunas, planetas, astronautas, ratas y consignas del Perro del Pantano como Dance Your Troubles Away o Rat On en unos discos cds para tostar plateados-harto difíciles de encontrar sin que estuviera estampada la marca- era plenamente consciente de que nunca iba a ver a Swamp Dogg en directo y menos aún en mi propia ciudad.

Mi unsung hero favorito del soul, como en el rock lo es Elliott Murphy, al que ya había visto en El Matadero del Manzanares el día que el Atlético de Madrid ganó la Liga, por una serie de coincidencias-su hija neuróloga tenía un congreso en Madrid-planteaba la opción de dar un par de conciertos a contrarreloj adaptados a la apretada agenda de su querida Jerri.

Ella se puso en contacto con Andreu Cunill estando éste en su honeymoon en Sudáfrica y le planteó el deseo-reto, el soulbrother catalán me escribió desde el sur de la tierra para plantar la semilla de lo que él denominó Misión Swamp y luego, uno sabía que era fundamental por su experiencia en el Soul4Real, su sentido común y fundamento, el soul brother bilbaíno número uno Alex Subinas.

A partir de ahí, la función hasta entonces desconocida para mi de conversación a tres en el móvil empezó a echar chispas para conseguir algo que el corazón quería pero que la razón temía por el riesgo que conlleva, más sin ser ningunos profesionales. La promoción de un concierto de semejantes características sólo se puede hacer desde la pasión, de fans para fans más amigos y familia para poder cubrir.

No sólo había que promocionarlo y organizarlo, sino en la parte que me toca, en lo que soy más pesado, tratar de enseñar lo que este personaje del soul significa en la historia del mismo y de la música, su importancia y la calidad única de sus canciones que recomendaré hasta que me muera.

Lo que tuvimos claro desde el principio era que había que aprovechar la ocasión para proponer al singular virginiano un auto-homenaje a sus tres discos clásicos de primeros de los setenta, esa trilogía perfecta de soul rock criollo y variado como es la compuesta por Total Destruction To Your Mind (1970), Rat On (1971) y Cuffed , Collared & Tagged (1972)  Y así se le planteó el setlist que él aceptó y firmó desde su residencia en L.A.

Otra premisa esencial era que había que tratarle lo mejor posible porque le queremos y agenciarle una banda porque traer la suya desde los U.S.A. era algo totalmente inviable. Y qué suerte tenemos de que entablara eterna amistad en El Matadero con los Betrayers!

Manos a la obra, empeño y sobre todo mucha emoción, imprevistos y soluciones, soul de primera mano, real.

Swamp el viernes a media tarde llegó a Radio City Records de Conde Duque para firmar y ya sabíamos por los increíbles Betrayers, la banda madrileña que iba a acompañar a la leyenda que en las dos mañanas de ensayos, el autor de Synthetic World, había estado griposo, falto de fuerzas y con una tos de perro con tres erres como sus dos ges.

Ellos tiraron para adelante como titanes preparando a la perfección el repertorio pactado pero Swamp-sin los deberes hechos por su estado y edad con alguno de los números del set- confesó que algunas no las había tocado en más de 40 años o quizás sólo en el estudio de grabación. Hubo que buscar padre-médico de guardia de alguno de los músicos para suministrarle algo que le pusiera en onda para que se subiera de nuevo a su rata blanca (rat on) y tuvieron que escuchar algunos de los temas en un equipo para transcribir determinadas letras, todo con muy poco tiempo, poquísimo.

Para remate el bajista sufrió la noche antes del concierto un accidente de tráfico que le dejó encamado con varias costillas rotas-como en una Blaxploitation un coche de manguis que escapaba de la policía les embistió, a él y a una vocalista que le acompañaba de otra banda soul que resultó herida de gravedad. De algún bolo vendrían, seguramente, dado casi por la cara, seguramente también y es que esa es la vida del músico, todos sus movimientos son por amor porque desgraciadamente no son valorados con lo único que se puede valorar el trabajo.

Esta es una historia colateral pero para mi principal que le da todo sentido al guión y es la agridulce tristeza que encierran estas cosas y todavía me emociona pensar en ella aunque hayan pasado unos días y, la verdad, no quería dejar de contarla.

Verle llegar a Jerry Williams Jr (su nombre de pila) con una sudadera de Kelloggs con los muñequitos bordados en la espalda fue el puntazo del nuevo encuentro. Estaba tan griposo que le insistimos en que se sentara pero al principio estaba interesado por lo que se estaba pinchando en esa tienda de discos tan bonita; es un melómano brutal, lo comprobamos. En el taxi rumbo a Clamores, en la radio muy bajo sonaba rock and roll con groove y le dijo al taxista turn it up, resultó que eran los AC/DC clásicos de Scott, dijo que les amaba moviendo la cabeza sin parar con el ritmo. Me pareció lógico y normal. Quizás la que sonaba  era Whole Lotta Rosie.

Yo también le repetí , como a orillas del Manzanares tres años atrás, que amo sus canciones- no me harto de repetirlo- a lo que él contestó con un amplio Thank You y le valoré que sea único e inimitable a lo que asistió pensando que si algo le caracteriza es que es una isla dentro de la historia del soul, una muy desconocida pero crucial entre Otis Redding y Sly Stone.

El concierto de Clamores fue muy especial, caótico y con muchas grietas que es por donde la luz entra como decía Cohen (qué triste emplear el verbo en pasado con Len) ya que Swamp Dogg estaba enfermo, con voz escasa y ánimo aplatanado y muchos menos reflejos de los que demostraría al día siguiente sorprendentemente en mi Botxo. Sin embargo, el aplomo y seriedad de los Betrayers, sobre todo el de su director musical el saxofonista Víctor que no le quitaba el ojo al virginiano.

Como se le olvidó la camisa de gala en el hotel, se plantó la americana de su traje melocotón encima de su pecho y barriga y bien orgulloso nos mostró a todos la herida de su operación de cáncer de colon del que se operó ante de venir por primera vez a España en mayo de 2014 al festival Black Is Back y su mini gira.

Su punto iconoclasta, transgresor y humorístico, continua sin mácula en todo su esplendor. Es muy discreto pero no se le escapa una. Siempre ha ido a su bola con una actitud más digna del rock que del soul que siempre en formas ha resultado más encorsetado Family Stone, George Clinton aparte. Y tiene una sonrisa inmensa y sincera.

Los momentos estelares de Clamores, fueron la canción que faltó en Bilbao, a pesar de que aquí hizo más repertorio, su cover de John Prine, Sam Stone, claro ejemplo de hacer tuya la canción de otro. Con ella quiso que subiera Aurora a cantarla y generó un poco de confusión en cuanto a quién entraba y quién salía de la estrofa-estribillo pero en el caos siempre hay sorpresa y encanto.

También el sermón con el que generó un silencio sepulcral en el Clamores sobre los prejuicios ante la pobreza , "qué nos importa en lo que se gaste el mendigo el dinero que le demos...dale y calla"

El hecho de que la sección de vientos se colocara en el frente del escenario hizo que los metales sonarán como mamuts y eso fue muy especial, también el bajista de Jero Romero que tocó agarrando su bajo aprovechando al máximo la oportunidad de tocar con un soulman de los de verdad como si fuera Tim Drummond en la época gospel de Bob Dylan.

Qué bonito fue que mis sobrinos Eukene y Juan que tan bien me trataron me dijeran que les gustó tanto el concierto, cómo ellos reconocieron la verdad de las cosas, lo auténtico de la música soul de verdad de la buena.También la dulce compañía de Héctor y su amabilidad.

Temblabamos por la siguiente plaza en que le tocaba pelear a la fiera, Bilbao, donde todos estaban impacientes por comprobar si nuestras promesas en cuanto a vivir un momento histórico y único iban a ser ciertas. ¿Cómo irían esas toses tan fuertes? ¿Llovería en Bilbao o escamparía?

El caso es que a pesar del viaje en coche-los 400 km- el proceso gripal quiso mejorar a pesar de que el hotel de Bilbao le recibiera con la habitación sin calentar- qué mala fortuna-y se le veía ya con mucho más ánimo.

Era muy bonito ver llenarse de amigos la Kutxa Beltza tras la hermosa prueba de sonido, que Igor de Walnut nos cediera su teclado para Swamp, que todo el mundo estuviera dispuesto a disfrutar de un pase de sábado tan especial y tempranero, el bolo comenzó a las 20:30 por exigencias de guión , a las 22:00 h. había un homenaje a un grupo heavy en la sala principal.

Con un traje amarillo chillón y un chaleco de flores de boda gitana, Swamp Dogg salió a escena con ganas demostrando que había resucitado sobre las tablas. La magnífica banda The Betrayers, ahora con otro bajista diferente que también se tuvo que aprender el repertorio, tras un primer directo el día previo salió engrasada y perfecta en su cometido.


Sonando como la house band de la Stax, los madrileños acompañaron de maravilla tanto en los números funkys y de pantano- genial Sal-A-Faster o Do You Believe como en las baladas con sermones enjaretados como In My Resume o The Baby Is Mine.

El sonido espectacular que le sacó a todo el bueno de Lon y un respeto ganado por tanta verdad que de allí manaba, hicieron sentirnos dentro de esos discos de soul en directo de los sesenta o setenta que veneramos desde los de Sam Cooke a los de Van Morrison.
Magia, duende y acierto para sus 74 años en un directo para enmarcar.

Y todo eran miradas de incredulidad entre nosotros ante lo que estábamos sintiendo porque Swamp Dogg es muy entrañable, gracioso dentro de su seriedad y todo resultó muy bien equilibrado, incluido su guitarrista americano que parecía que se había caído en un caldero de marijuana y le daba ese contrapunto de stoned guitar hero que necesitan las partes más psicodélicas de sus locas canciones. Para la sobriedad y la ausencia de notas y utilización de los silencios ya estaba el elegante guitarra de los Betrayers.

El desfile de canciones demostró lo imaginativo de la composición de arreglos y líneas del legendario artista, compositor y productor, la batería sonó a madera sutil como si fuera de la Hi y las miradas entre todos eran dignas de ver.

Abajo estábamos viviendo una experiencia soul de primer orden, deseada y querida, viendo que todo el trabajo había merecido la pena.

Sólo por cómo hizo el falsete tras el sermón en el que se culpó de ser tan imbécil de matar su soledad al morir su esposa Yvonne casandose rápidamente con la puta más loca de California-jajajajaja-a la que le gustaban los hombres a los que le sienta bien los trajes-jajajaja-paró unos segundos ala Van The Man para pronunciar unos my baby de destrozar tu corazón.

Y quiso el destino que, en vez de rematar la tarde-noche gloriosa con Sam Stone hiciera un reprise de Total Destruction To Your Mind porque se respiraba la fiesta y alegría de la parroquia.

Su voz, especial, de rata herida de amor sonó como es, puro Swamp Dogg, maestro de Kevin Rowland y aquellos que cantan con la pasión desbocada.

Y nos "bailamos los problemas de lado", nos fuimos a pinchar canciones de soul, nos dimos la enhorabuena por disfrutar de semejante festín de música soul y nos quedamos con la copla para siempre de una banda para querer por su generosidad y amor a la música, The Betrayers y cumplimos un sueño porque los sueños si uno se empeña y se trabaja para conseguirlos, suceden.


Setlist Bilbao (más o menos en el orden)

Total Destruction to your mind
Remember i said tomorrow
Do you believe
In My Resume
Creeping Away
The Baby Is Mine
Captain of your ship
I kissed your face
Una canción del guitarrista Crazy Tomas
Baby You´re My Everything
Sal-A-Faster
Synthetic World
I´m the lover man
Got To Get a Message To You
Total Destruction to your mind (Reprise)

El vídeo de maylof Lu lo cuenta todo! Las miradas entre los músicos son la música de verdad y el solo de guitarra fino y antológico.No te lo pierdas, de principio a fin.
Perdonad mis gritos, es una canción que quiero con locura.

Amo la música más que a todo.

Amo la música más que a todo.
Todos los textos pertenecen a Joserra Rodrigo salvo citas y párrafos con su autor referenciado.